Dar más de uno.
Hoy y todos los días, uno debe dar más de lo que le pagan
por hacer. La victoria del éxito se habrá ganado a la mitad, cuando uno aprenda
el secreto de dar más de lo que se espera en todo lo que uno hace. Hay que
hacerse tan valioso en su trabajo, que más adelante uno se vuelva
indispensable. Uno debe ejercer su derecho de recorrer ese kilómetro adicional
y disfrutar de todos los beneficios que recibirá. !Bien se lo merece! la manera
más segura de condenarse uno mismo a una vida de fracaso y lágrimas consiste en
hacer únicamente el trabajo por el que le pagan.
Aprende de los errores.
Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido
por la vida, no hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores
son la forma en que la vida le enseña a
uno. La capacidad de cometer errores ocasionalmente es inseparable de la capacidad de lograr las
propias metas. Nadie gana de todas, todas, y las fallas que se tienen, cuando
ocurren, son simplemente parte del propio crecimiento. ¿Como podría uno conocer
sus límites sin una falla ocasional?.
Nunca hay que rendirse. Ya llegará el turno de uno.
Nuestros fracasos y derrotas sólo son pasos hacia algo mejor.
Sé parco en las palabras y abundante en los Hechos.
Siempre hay que dejar que las propias acciones hablen por
uno aunque todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles trampas del falso orgullo y la vanidad que
pueden detener el propio avance. Es fácil creer después de unas cuantas
victorias que uno posee algunas cualidades especiales y únicas; y cuando uno
refleja esa actitud en su comportamiento con los demás, eso puede dañar
seriamente su progreso. La próxima vez que se sienta tentado a vanagloriarse,
piense que no hay nada que lastime tanto como la arrogancia y el orgullo.
Hoy es el día más importante.
Hay que vivir este día como si fuera el último de su
vida. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no tomar en cuenta los problemas
del mañana. Uno debe hacer de este día el mejor de su año. Hoy que tomar la
batuta !y dirigir con ella! Este es su día.
Sé amigable.
A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que
encuentre, sean amigos o enemigos, conocidos o extraños, con toda la amabilidad,
comprensión y afecto que uno pueda mostrar y hay que hacerlo sin pensar en
ninguna recompensa.
Cuidar los detalles.
Nunca deben descuidarse los detalles, ni escatimarse el
esfuerzo adicional, esos cuantos minutos de más, esa palabra suave de alabanza
o agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede hacer. No importa lo
que los demás piensen, pero sí es de primordial importancia lo que uno piensa
de sí mismo. Usted nunca podrá hacer lo mejor si está tomando atajos y
evadiendo responsabilidades. Usted es alguien especial. Debe actuar como tal.
Nunca deben descuidarse los detalles.
Motívese.
Hay que recibir cada mañana con una sonrisa. Uno debe
considerar el nuevo día como otro regalo especial de su Creador, otra
oportunidad dorada para completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay que
motivarse uno mismo. Hay que dejar que la primera hora establezca el tema del
éxito y la acción positiva que con toda seguridad resonará durante todo el día. El día de hoy nunca
volverá a ocurrir. No hay que desperdiciarlo con un inicio falso o
completamente nulo.
Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su
desfile y de esa manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el día.
Hay que recordar que no se requiere nada de talento para estar en el equipo de
los que encuentran fallas. Nada externo puede tener poder sobre uno, a menos
que uno lo permita. El tiempo es demasiado precioso para desperdiciarlo en
combatir las fuerzas del odio, los celos y la envidia. Usted debe proteger
cuidadosamente su frágil vida. Únicamente Dios puede crear la forma de una
flor, pero cualquiera puede hacerla pedazos.
Autor: Og Mandino.
Presentó:
M.C. Enrique Ruiz Díaz.
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